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El Secretario General, António Guterres, nos recuerda que la crisis del COVID-19 golpea especialmente fuerte a las personas que están en movimiento, como los refugiados y desplazados internos. Los efectos de esta crisis son aún más devastadores para ellos. El riesgo de exposición al virus es aún mayor debido a las condiciones de hacinamiento en las que se encuentran; tienen dificultades para acceder a los servicios básicos, como la atención sanitaria o la nutrición. Además de la crisis socioeconómica, se encuentran también desprotegidos ante las restricciones de acceso a muchos países, debido a la pandemia. Las mujeres y las niñas corren mayor peligro de ser víctimas de la violencia y el abuso.
La crisis del COVID-9, asegura el Secretario, es una oportunidad para un nuevo replantemiento de la movilidad humana.