Descripción

Los bosques, además de ser los pulmones del planeta, también son fuente de empleos y sustento para millones de personas. Se estima que en el mundo hay 13,2 millones de personas con un empleo formal relacionado con los bosques, pero que en total son más de 50 millones, si se toman en cuenta los empleos informales.

Estas cifras van a aumentar, ya que se espera que la demanda mundial de madera en rollo industrial se cuadruplique para 2050. Pero para aprovechar los bosques sin destruirlos, es necesario hacerlo de manera sostenible. Una iniciativa del Gobierno de México sobre bosques y cambio climático, apoyada por el Banco Mundial, brinda apoyo técnico y financiero a las comunidades y ejidos (comunidades propietarias de un territorio) para que manejen sus bosques de manera sostenible.
En Oaxaca, algunas comunidades se han podido beneficiar de esta iniciativa para trabajar toda la cadena de valor: cortan los árboles bajo ciertas regulaciones, además de reforestar y conservar los recursos forestales. Trabajan la madera y, al final, la transforman en muebles para escuelas, hogares u oficinas. Además, aprovechan el entorno natural para promover el ecoturismo.

Todo esto les ha generado cientos de empleos. Antes, mucha gente de la comunidad trabajaba en agricultura y muchos se iban a las ciudades o a Estados Unidos a buscar trabajo. “Tenemos gente que ha estado alrededor de 20 años en Estados Unidos y que actualmente están trabajando en las empresas comunitarias,” dice Elías Santiago García, ingeniero forestal en Ixtlán de Juárez, Oaxaca.

El proyecto, implementado por la Comisión Nacional Forestal (Conafor), es respaldado por el Programa de Inversión Forestal, que forma parte del Fondo de Inversión Climática, manejado por el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y otras organizaciones. Con este recurso, se apoyó a 500 comunidades mexicanas en 2014 y a 288 en 2015.