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Qamar se casó y tuvo una hija a los 13 años. Hoy, tiene 14 y vive en Ramtha con su marido en casa de su familia con su hija de un año, Raneem.
“Tenemos suerte” dice Qamar, “esto es más seguro que Siria. Pero me siento atrapada en esta casa ya que no hay espacio suficiente para todos nosotros”.
Qamar considera que ella se casó más temprano de lo habitual a causa del conflicto en Siria. “Las chicas se casaban antes en nuestro pueblo, pero esto es antes de lo normal” dice. “Nuestras familias quieren proteger a las niñas casándonos. Así saben que alguien se ocupará de nosotras”.
Qamar tiene un gran sentido de la responsabilidad como madre. No puede leer o escribir y no ha asistido al colegio desde que su familia huyó de Siria. Explica como pensaba que la vida de casada sería diferente y emocionante, pero ahora que está casada se da cuenta que todo es exactamente igual.
Dice: “Apenas he ido al colegio, y siento que me casé como una niña, y aún soy una niña, con mi propia hija”.