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Gulistán tuvo que huir con su familia de la ciudad de Alepo por los enfrentamientos entre rebeldes y el ejército de Al Assad. Después fueron expulsados por el Estado Islámico de la ciudad de Kobane y ahora están en Turquía. Mientras sus padres trabajan, Gulistan, de 10 años va al colegio. Según su padre, las personas sin formación, no son nada. Pero aún quedan unos 400.000 niños sirios refugiados sin escolarizar. Necesitamos tu ayuda para que todos puedan acceder a una educación. www.unicef.es/siria