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Cuando la conservera hortofrutícula Meghri Cannery, en el sur the Armenia, casi cerró sus puertas hace cinco años debido a su equipo obsoleto y su localización remota, su director, Grigoryan Grisha, luchó por encontrar capital que salvase la empresa. Entonces, descubrió FREDA, una compañía financiera cuyo objetivo es aliviar la pobreza invirtiendo en regiones remotas del país. Usando recursos del Gobierno armenio y del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), FREDA ofrece asistencia técnica, gestión financiera y un certificado internacional para pequeñas empresas de calidad de alimentos.