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La protección de las niñas debe realizarse desde la base de la sociedad, concienciando a todos los miembros de la sociedad.
Rakia Ibrahim, de 16 años, tiene la suerte de vivir en el pueblo de Garin Bajini, en la región de Maradi, en Níger. Es un pueblo que sirve de ejemplo ya que se ha beneficiado de la experiencia piloto del programa de protección comunitaria. En dicho pueblo, las prácticas perjudiciales dirigidas a niñas y niños han sido abandonadas en 2013 y 2014. De esta forma, Rakia pudo evitar, en el último momento, el matrimonio gracias a la movilización de los actores del pueblo previamente formados en protección comunitaria.