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Shado Abdullah, tiene 8 años, vive en Sana y está aterrorizada por los disparos y los bombardeos. Igual que Fuad Najib, que tampoco puede dormir por el sonido de las balas y no puede ir al colegio, aunque quería ser ingeniero. Vidas marcadas por la violencia. Vidas truncadas por la falta de formación, por el miedo. UNICEF ayuda a estos niños con alimentos, colegios temporales y atención psicosocial, pese a las dificultades que entraña el conflicto armado.