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En Liberia, el ébola ha dejado huérfanos a más de 4.500 niños, como Watta, de 11 años.
Primero murió su padre, luego su madre.
Ellla y 6 de sus hermanos han sido internados en el Centro de Tratamiento provisional que dirige UNICEF y luego acogidos por la ONG Niños de la calle.
Ahora están con su hermana mayor Mercy, que recibe una ayuda en efectivo.
La dureza de su situación se ha visto un poco suavizada, pero no deja de ser huérfana.