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Zeshan tiene 13 años y vive en las calles de Lahore, la segunda ciudad de Pakistán. Su familia lo abandonó y ahora sobrevive mendigando y robando, expuesto a los peligros de estar indefenso y dormir en la calle. Ha conseguido un empleo de 12 horas al día por el que cobra 50 centavos. Con eso se puede pagar el suelo en un hostal, pero allí también existen peligros.
De todas formas, lo que más le duele a Zeshan es que la gente le insulte y le llame drogadicto y le miren mal. Su sueño es llevar una vida digna.
Para chicos como él existen programas de ayuda y formación de acuerdo a unos mínimos. Pero esto requiere fondos, pues son miles los niños que viven en las calles. Contamos con tu ayuda.