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En sólo 5 años, la mortalidad infantil en el departamento de Oruro (Bolivia) ha caído de 88 a 56 niños por cada mil nacidos. Un éxito que se debe, entre otras cosas, a la integración de la medicina tradicional y la occidental para lograr vencer los recelos de la población ante los servicios de salud. En palabras del doctor Dino Pérez, este modelo es «la patada inicial del partido», posible gracias a los esfuerzos locales y la cooperación internacional. Conoce más en bit.ly/124Vq2p